Una reflexi贸n no pedida

Me resulta com煤n escuchar «¿Qu茅 me est谩 pasando?» cuando todo parece que ya se ha venido abajo. Cuando la primavera de la vida se detiene y pierde su color, de forma temporal, para nuestra percepci贸n.

Cuando las emociones callan un «qui茅reme s贸lo como t煤 sabes» se pierde entre la nada del existir, dejando que el duelo inicie con un nuevo cantar. 

Pero, ¿qu茅 ocurre cuando todo eso que queda atr谩s? ¿Cuando necesitas reiniciarlo todo?

Te pierdes unos d铆as, tienes la sensaci贸n de que el mundo es demasiado grande y t煤 tan peque帽a.

Necesitas un cambio de aires, pero no funciona. Necesitas empezar un viejo libro compartido, pero la emoci贸n es mucho m谩s fuerte que la escena final del Titanic.

Necesitas espacio, pero todo es demasiado estrecho o ancho para tu nuevo ahora. Intentas convivir con otras personas, pero las acabas dejando porque no son como la otra persona.

Y la crisis se hace m谩s extensa.

Reclama su espacio, su necesidad de terapia, de entendimiento.

Y el tiempo sigue corriendo, las actividades empiezan a dejar de gustarte.

La depresi贸n se encoge ante tus gritos de ayuda, pero no cede. Necesita un empuj贸n, una ayuda, una mano amiga en la que poder sostenerte para cabalgar la tormenta. No, no buscas llegar a la cima, s贸lo dejar pasar lo malo. Y ayuda, pero no es suficiente.

Antes de que te des cuenta, todo se convierte en esas fechas de una sola palabra de Crep煤sculo. El vac铆o se extiente. La nieve llega antes que el invierno, lo sientes en cada fibra de tu ser.

Decides cambiar h谩bitas para no perder lo que te quede de salud, los primeros d铆as no funciona. El tiempo ayuda a cerrar la herida, aunque cueste borrar el dolor.

A los ochenta a帽os, te pierdes en los recuerdos. La vida ha seguido sin ti, pero t煤 lo has intentado. Has intentado disfrutar cada momento desde aquel indeble d铆a. Lo has conseguido, aunque no lo parezca.









TEXTO EN PROPIEDAD A NOMBRE DE: CLARISSA BLACKHALE

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